Esta experiencia se centra en el equilibrio entre la viticultura de precisión y la gastronomía local elevada. Los equipos exploran los métodos de producción de la finca, incluyendo las cavas subterráneas fundacionales.
Tras el recorrido técnico, el grupo se traslada a un espacio privado para una cata estructurada.
Se maridan cinco vinos distintos de la propiedad con una selección de croquetas gourmet, desde las tradicionales de carne de rustido hasta variedades de pescado y queso.